¡Puedes prescindir del fotógrafo profesional en tu boda!

Eso es lo que afirma Molly Guy en un controvertido artículo para la revista Vogue.
Y puede que tenga razón. Quien soy yo para obviar la que quizá sea una opinión extendida entre muchas personas. Tan solo puedo aportar mi experiencia de 8 años como fotógrafo de Bodas y contar alguna historia real que, también quizá, te haga pensar de otra manera.

No es solo una vez la que una persona a acudido a mi estudio con un pen drive lleno de fotos de su boda para ver si, con el photoshop, le podía arreglar el “estropicio” que algún familiar, con buena intención, le había hecho el día de su Boda. 
No es solo una vez la que una persona ha acudido a mi estudio con más de 20 carretes y cámaras de usar y tirar para revelar y tras descubrir tristemente el resultado preguntarme si estaba seguro de que eran las únicas fotos que habían salido de su boda.
No es solo una vez la que una persona ha acudido a mi estudio realmente triste porque el fotógrafo no había estado a la altura y las fotos de boda habían salido oscuras, borrosas, movidas, etc… En algún caso concreto hasta alguna pareja me había pedido ir al restaurante de nuevo para hacer unas fotos vestidos de novios, porque el fotógrafo no había sacado ninguna foto bonita del salón.

El reportaje de boda es la única manera de retener los recuerdos de unos de los mejores días de tu vida

Cuando unos novios deciden invertir esfuerzos y dinero en un día con flores, vestidos preciosos, coches bonitos, salones espectaculares, etc, lo más inteligente, siempre desde mi humilde opinión, es contar con un profesional que estará siempre pendiente de todo lo que ocurra, de capturar los bellos detalles y los pequeños y grandes momentos. Pero cuidado, incluso cuando no es así, las emociones de una boda íntima o discreta son igual de importantes.
Se deben valorar otros factores como los económicos, por supuesto. No entro, en ningún momento en la cuestión económica, eso es muy personal y depende de la situación de cada uno. Pero dejando al lado el apartado más pragmático, ya como persona de fibra artística, siento que se trata de un día lleno de momentos únicos, donde la gente ríe y llora, se emociona y divierte, y contar con alguien que capte todos esos instantes y sea capaz de inmortalizarlos merece al menos un reconocimiento.
No me he sentido atacado por el articulo de Molly Guy, por cierto persona que se dedica a la venta de trajes de novia, simplemente es parte del argumentario que tantas veces he escuchado en mi estudio y que, rara vez, tiene un final feliz.